sábado, 26 de abril de 2008

Mt 26, 26-30 Tomen y coman, esto es mi Cuerpo

(Mt 26, 26-30) Tomen y coman, esto es mi Cuerpo
[26] Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». [27] Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, [28] porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. [29] Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre». [30] Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
(C.I.C 1323) "Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura" (Sacrosanctum Concilium, 47). (C.I.C 611) La Eucaristía que instituyó en este momento será el "memorial" (1Co 11, 25) de su sacrificio. Jesús incluye a los apóstoles en su propia ofrenda y les manda perpetuarla (cf. Lc 22, 19). Así Jesús instituye a sus apóstoles sacerdotes de la Nueva Alianza: "Por ellos me consagro a mí mismo para que ellos sean también consagrados en la verdad" (Jn 17, 19; cf. Concilio de Trento: DS 1752, 1764).