viernes, 16 de febrero de 2018
Comentario CIC al YouCat Pregunta n. 266.
(Respuesta
YouCat – repeticion) Una boda debe celebrarse ordinariamente de modo público.
Los contrayentes son preguntados por su deseo de contraer matrimonio. El
presbítero o el diácono bendice los anillos. Los contrayentes intercambian los
anillos y se prometen mutuamente «fidelidad en la prosperidad y en la
adversidad, en la salud y en la nfermedad, hasta que la muerte nos separe»,
diciéndose el uno al otro de modo solemne: «Yo prometo amarte, respetarte y
honrarte todos los días de mi vida». El celebrante confirma el enlace y otorga
la bendición.
Reflecciones y puntos a profundizar (Comentario CIC) (C.I.C 1623)
Según la tradición latina, los esposos, como ministros de la gracia de Cristo,
manifestando su consentimiento ante la Iglesia, se confieren mutuamente el
sacramento del matrimonio. En las tradiciones de las Iglesias orientales, los
sacerdotes –Obispos o presbíteros– son testigos del recíproco consentimiento
expresado por los esposos (cf. CCEO canon 817), pero también su bendición es
necesaria para la validez del sacramento (cf. CCEO canon 828).
Para meditar
(Comentario YouCat) De la forma
siguiente la Iglesia pregunta, en el rito del matrimonio, primero al esposo y
luego a la esposa, o a ambos. Celebrante: N. y N., ¿venís a contraer matrimonio
sin ser coaccionados, libre y voluntariamente? Esposo/Esposa: Sí, venimos
libremente. Celebrante: ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente,
siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio, durante toda la vida?
Esposo/Esposa: Sí, estamos decididos. Celebrante: ¿Estáis dispuestos a recibir
de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de
Cristo y de su Iglesia? Esposo/Esposa: Sí, estamos dispuestos.
(Comentario CIC) (C.I.C 1624) Las
diversas liturgias son ricas en oraciones de bendición y de epíclesis pidiendo
a Dios su gracia y la bendición sobre la nueva pareja, especialmente sobre la
esposa. En la epíclesis de este sacramento los esposos reciben el Espíritu
Santo como Comunión de amor de Cristo y de la Iglesia (cf. Ef 5,32). El
Espíritu Santo es el sello de la alianza de los esposos, la fuente siempre
generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad. (C.I.C 1663) Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un
estado público de vida en la Iglesia, la celebración del mismo se hace
ordinariamente de modo público, en el marco de una celebración litúrgica, ante
el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la
asamblea de los fieles.
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