sábado, 5 de octubre de 2013

Za 2, 17 ¡Que callen todos los hombres delante del Señor!



(Za 2, 17) ¡Que callen todos los hombres delante del Señor!

17 ¡Que callen todos los hombres delante del Señor, porque él surge de su santa Morada!
(C.I.C 2143) Entre todas las palabras de la revelación hay una, singular, que es la revelación de su Nombre. Dios confía su Nombre a los que creen en Él; se revela a ellos en su misterio personal. El don del Nombre pertenece al orden de la confidencia y la intimidad. ‘El nombre del Señor es santo’. Por eso el hombre no puede usar mal de él. Lo debe guardar en la memoria en un silencio de adoración amorosa (Cf. Za 2, 17). No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo (Cf. Sal 29, 2; 96, 2; 113, 1-2).

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