miércoles, 18 de marzo de 2009

Hch 10, 9-15 Vamos, Pedro, mata y come

(Hch 10, 9-15) Vamos, Pedro, mata y come
[9] Al día siguiente, mientras estos se acercaban a la ciudad, Pedro, alrededor del mediodía, subió a la terraza para orar. [10] Como sintió hambre, pidió de comer. Mientras le preparaban la comida, cayó en éxtasis y tuvo una visión: [11] vio que el cielo se abría y que bajaba a la tierra algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas. [12] Dentro de él había toda clase de cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo. [13] Y oyó una voz que le decía: «Vamos, Pedro, mata y come». [14] Pero Pedro respondió: «De ninguna manera, Señor, yo nunca he comido nada manchado ni impuro». [15] La voz le habló de nuevo, diciendo: «No consideres manchado lo que Dios purificó».
(C.I.C 522) La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la "Primera Alianza"(Hb 9,15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida. (C.I.C 628) El Bautismo, cuyo signo original y pleno es la inmersión, significa eficazmente la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo para una nueva vida: "Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva" (Rm 6,4; cf. Col 2, 12; Ef 5, 26).

No hay comentarios: