martes, 17 de marzo de 2009

Hch 10, 1-4 Tus oraciones han llegado hasta Dios

Hechos 10
(Hch 10, 1-4) Tus oraciones han llegado hasta Dios
[1] Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte itálica. [2] Era un hombre piadoso y temeroso de Dios, lo mismo que toda su familia; hacía abundantes limosnas al pueblo y oraba a Dios sin cesar. [3] Este hombre tuvo una visión: un día, cerca de las tres de la tarde, vio claramente al Ángel de Dios que entraba en su casa y le decía: «Cornelio». [4] Este lo miró lleno de temor, y le preguntó: «¿Qué quieres de mí, Señor?». El Ángel le dijo: «Tus oraciones y tus limosnas han llegado hasta Dios y él se ha acordado de ti.
(C.I.C 327) La profesión de fe del IV Concilio de Letrán afirma que Dios, "al comienzo del tiempo, creó a la vez de la nada una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana; luego, la criatura humana, que participa de las dos realidades, pues está compuesta de espíritu y de cuerpo" (DS 800; cf. DS 3002 y Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8). (C.I.C 351) Los ángeles rodean a Cristo, su Señor. Le sirven particularmente en el cumplimiento de su misión salvífica para con los hombres. (C.I.C 352) La Iglesia venera a los ángeles que la ayudan en su peregrinar terrestre y protegen a todo ser humano. (C.I.C 335) En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo (cf. Plegaria eucarística, 27, Sanctus: Misal Romano); invoca su asistencia (así en el “Supplices te rogamus…” [“Te pedimos humildemente…”] del Canon romano el "In Paradisum deducant te angeli..." ["Al Paraíso te lleven los ángeles..."] de la liturgia de difuntos (Ritual de exequias, 50), o también en el "himno querúbico" de la liturgia bizantina (Liturgia bizantina de san Juan Crisóstomo, Hymnus Cherubinorum) y celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (san Miguel, san Gabriel, san Rafael, los ángeles custodios).

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