miércoles, 19 de enero de 2011

Flm vv. 20-25 Préstame ese servicio por amor al Señor

(Flm vv. 20-25) Préstame ese servicio por amor al Señor

[20] Sí, hermano, préstame ese servicio por amor al Señor y tranquiliza mi corazón en Cristo. [21] Te escribo confiando plenamente en tu docilidad y sabiendo que tú harás más todavía de lo que yo te pido. [22] Prepárame también un lugar donde alojarme, porque espero que, por las oraciones de ustedes, se les concederá la gracia de que yo vaya a verlos. [23] Te saluda Epafras, mi compañero de prisión en Cristo Jesús, [24] así como también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores. [25] La gracia del Señor Jesucristo permanezca con tu espíritu.

(C.I.C 1887) La inversión de los medios y de los fines (Cf. Centesimus annus, 41), lo que lleva a dar valor de fin último a lo que sólo es medio para alcanzarlo, o a considerar las personas como puros medios para un fin, engendra estructuras injustas que ‘hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana, conforme a los mandamientos del Legislador Divino’(Pío XII, Mensaje radiofónico (1 de junio 1941). (C.I.C 1888) Es preciso entonces apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de su conversión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio. La prioridad reconocida a la conversión del corazón no elimina en modo alguno, sino, al contrario, impone la obligación de introducir en las instituciones y condiciones de vida, cuando inducen al pecado, las mejoras convenientes para que aquéllas se conformen a las normas de la justicia y favorezcan el bien en lugar de oponerse a él (cf. Lumen gentium, 36).

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