viernes, 12 de abril de 2013
Pr 25, 9 No reveles el secreto de otro
9 Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no reveles
el secreto de otro,
(C.I.C 2489) La caridad y el respeto de la verdad deben
dictar la respuesta a toda petición de
información o de comunicación. El bien y la seguridad del prójimo, el
respeto de la vida privada, el bien común, son razones suficientes para callar
lo que no debe ser conocido, o para usar un lenguaje discreto. El deber de
evitar el escándalo obliga con frecuencia a una estricta discreción. Nadie está
obligado a revelar una verdad a quien no tiene derecho a conocerla (cf. Si 27,
16; Pr 25, 9-10).
jueves, 11 de abril de 2013
Pr 21, 1 Corriente de agua en manos del Señor
(Pr 21, 1) Corriente de agua en manos del Señor
1 El corazón del rey es una corriente de agua en manos
del Señor: él lo dirige hacia donde quiere.
(C.I.C 269) Las Sagradas
Escrituras confiesan con frecuencia el poder universal de Dios. Es llamado "el Poderoso de Jacob" (Gn
49,24; Is 1,24, etc.), "el Señor de los ejércitos", "el Fuerte,
el Valeroso" (Sal 24,8-10). Si Dios es Todopoderoso "en el cielo y en
la tierra" (Sal 135,6), es porque Él los ha hecho. Por tanto, nada le es
imposible (cf. Jr 32,17; Lc 1,37) y dispone de su obra según su voluntad (cf. Jr 27,5); es el Señor del universo, cuyo
orden ha establecido, que le permanece enteramente sometido y disponible; es el
Señor de la historia: gobierna los corazones y los acontecimientos según su
voluntad (cf. Est 4,17b; Pr 21,1; Tb 13,2): "El actuar con inmenso poder
siempre está en tu mano. ¿Quién podrá resistir la fuerza de tu brazo?" (Sb
11,21).
miércoles, 10 de abril de 2013
Pr 19, 21 Sólo se realiza el designio del Señor
(Pr 19, 21) Sólo se realiza el designio del Señor
21 Hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero
sólo se realiza el designio del Señor.
(C.I.C 303) El testimonio de la
Escritura es unánime: la solicitud de la divina providencia es concreta e
inmediata; tiene cuidado de todo, de las cosas más pequeñas hasta los grandes
acontecimientos del mundo y de la historia. Las Sagradas Escrituras afirman con
fuerza la soberanía absoluta de Dios en el curso de los acontecimientos:
"Nuestro Dios en los cielos y en la tierra, todo cuanto le place lo
realiza" (Sal 115, 3); y de Cristo se dice: "si Él abre, nadie puede
cerrar; si Él cierra, nadie puede abrir" (Ap 3, 7); "hay muchos
proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Dios se realiza"
(Pr 19, 21).
martes, 9 de abril de 2013
Pr 18, 5 No está bien rehabilitar al malvado
(Pr 18, 5) No está bien rehabilitar al malvado
5 No está bien rehabilitar al malvado, perjudicando al
justo en el juicio.
(C.I.C 2476) Falso
testimonio y perjurio. Una afirmación contraria a la verdad posee una
gravedad particular cuando se hace públicamente. Ante un tribunal viene a ser
un falso testimonio (cf. Pr 19, 9). Cuando es pronunciada bajo juramento se
trata de perjurio. Estas maneras de obrar contribuyen a condenar a un inocente,
a disculpar a un culpable o a aumentar la sanción en que ha incurrido el
acusado (cf. Pr 18, 5); comprometen gravemente el ejercicio de la justicia y la
equidad de la sentencia pronunciada por los jueces.
lunes, 8 de abril de 2013
Pr 17, 6 Corona de los ancianos son los nietos
(Pr 17, 6) Corona de los ancianos son los nietos
6 Corona de los ancianos son los nietos, y la gloria de
los hijos son sus padres.
(C.I.C 2219) El respeto filial favorece la armonía de
toda la vida familiar; atañe también a las relaciones
entre hermanos y hermanas. El respeto a los padres irradia en todo el
ambiente familiar. ‘Corona de los ancianos son los hijos de los hijos’ (Pr 17,
6). ‘Soportaos unos a otros en la caridad, en toda humildad, dulzura y
paciencia’ (Ef 4, 2).
domingo, 7 de abril de 2013
Pr 14, 15 El prudente vigila sus pasos
(Pr 14, 15) El prudente vigila sus pasos
15 El incauto cree todo lo que le dicen, pero el
prudente vigila sus pasos.
(C.I.C 1806) La prudencia es la virtud que dispone la
razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a
elegir los medios rectos para realizarlo. ‘El hombre cauto medita sus pasos’
(Pr 14, 15). ‘Sed sensatos y sobrios para daros a la oración’ (1Pe 4, 7). La
prudencia es la ‘regla recta de la acción’, escribe santo Tomás (Summa Theologiae, 2-2, q. a. 47, 2, sed
contra), siguiendo a Aristóteles. No se confunde ni con la timidez o el temor,
ni con la doblez o la disimulación. Es llamada auriga virtutum: conduce las otras virtudes indicándoles regla y
medida. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El
hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta
virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y
superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos
evitar.
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